Señor, desde mi vida joven quiero reconnocerte como el manantial desde donde brota toda la felicidad.

 

Quiero tenerte siempre en mi vivir, disfrutar de tu Palabra que me orienta, de tu bendición que me acompaña y de tu voz que me invita a servir.

 

Permite Señor que la felicidad que descubro en Ti, sea la motivación constante para ser fiel al llamado que Tú me has hecho. AMÉN

 

 

Señor, Tú me estas llamando y yo tengo miedo de decirte que sí.

Tú me buscas y yo trato de esquivarte.

Tú quieres apoderarte de mí, y yo me resisto, y así no acabo de entender

que es lo que deseas de mí.

 

Tú esperas una entrega completa es cierto, y yo a veces estoy dispuesta a realizarla en la medida de mis fuerzas.

Tu gracia me empuja por dentro y en esos momentos todo me parece fácil.

 

Pero bien pronto me dudo, vacilo, apenas me doy cuenta de lo que tengo que sacrificar delante de una dolorosa ruptura definitiva.

 

Señor, sufro y combato en la noche. Dame fuerzas para no rehusar.

Ilumíname en la elección de lo que Tú deseas.

Estoy dispuesta, Señor.

 

 

TENGO MIEDO A DECIRTE QUE Sí

porque... ¿a dónde me vas a llevar?...

Tengo miedo a arriesgarme, a firmar un cheque en blanco

para darte un SÍ, que genere una reacción de "sies" en cadena; y sin embargo... ¡no tengo paz!

 

Tú me persigues, Señor, me cechas por todas partes. Me aturdo con el ruido porque temo oír tu voz; pero Tú te infiltras en el silencio. Me desvío del camino al verte, pero cuando llego al fondo del sendero, ¡ALLÍ ESTÁS TÚ!

 

 ¿Dónde podré esconderme si te encuentro siempre?

No, no hay modo de esquivarte. ... Pero, es que tengo miedo de decirte que SÍ, Señor. Tengo miedo de alargarte la mano, porque la aferras en la tuya... Tengo miedo de encontrarme con tu mirada, porque me seducirás...

 

Tengo miedo de tus exigencias, porque eres un Dios celoso...

Apuntas hacia mi, pero esquivo el blanco. Me aprisionas, pero me resisto. Y sigo combatiendo, sabiendo que estoy vencido.

 

Pero... es que, de veras, ¿se te puede resistir?... Señor, para que llegue tu Reino y no el mío, ayúdame a decir que SÍ. Ayúdame a decir que SÍ, para que se haga tu voluntad y no la mía. 

 

SEÑOR...YO TE BUSCO No me escondas tu rostro.

Mi tierra está seca, sedienta de ti. Te necesito.

 

¿Dónde vives, Señor? ¿Cómo es tu casa?

Quiero refugiarme a la sombra de tus alas.

Quiero oír tu voz en la paz y en el sosiego.

 

Dame valor para seguirte: aunque cueste, aunque se rían de mi, aunque busquen perderme los que dicen mentiras SEÑOR...

 

Hazme encontrar “TU HORA”, “MI HORA”.

La hora en que tu Palabra entre en mí y se haga carne conmigo. Hazme huir del huracán, y del fuego, y del terremoto, porque no quiero encontrar un dios falso porque no pretendo oír voces de dioses extraños porque no deseo palabras de dioses tranquilizadores que acallan la conciencia de servicio y preocupación por les hombres.

 

Háblame, Señor, desde la brisa de la comprensión y del Amor.  

SEÑOR... YO TE BUSCO

 

 

Señor, sé muy bien que seguirte es un riesgo

que lo asume quiemn es valiente.

Sé que la valentía proviene de la fe y ésta es la que quiero fortalecer.

Dame, Señor, la fuerza necesaria para saber vivir sin perderte, para saber dejar lo material que me acobarda.

Aumenta mi fe y acompaña mi caminar porque quiero responderte y  Contigo estar siempre.  AMÉN

 

 

Hoy, Señor, me presento ante Ti con todo lo que soy y lo que tengo. Acudo a Ti como persona sedienta, necesitada... porque sé que en Ti encontraré respuesta.

 

Siento que no puedo vivir con la duda todo el tiempo y que se acerca el momento de tomar una decisión. Deseo ponerme ante Ti con un corazón abierto como el de María, con los ojos fijos en Ti esperando que me dirijas tu Palabra.

 

Deseo ponerme ante Ti como Abraham, con el corazón lleno de tu esperanza, poniendo mi vida en tus manos. Deseo ponerme ante Ti como Samuel, con los oídos y el corazón dispuestos a escuchar tu Voluntad. 

 

Aquí me tienes, Señor, con un deseo profundo de conocer tus designios. Quisiera tener la seguridad de saber lo que me pides en este momento; quisiera que me hablases claramente, como a Samuel.

 

Muchas veces vivo en la eterna duda. Vivo entre dos fuerzas opuestas que me provocan indecisión y en medio de todo no acabo de ver claro. Sácame, Señor, de esta confusión en que vivo. Quiero saber con certeza el camino que tengo que seguir.

 

Quiero entrar dentro de mí misma y encontrar la fuerza suficiente para darte una respuesta sin excusas, sin pretextos. Quiero perder tantos miedos que me impiden ver claro el proyecto de vida que puedas tener sobre mí.

 

¿Qué quieres de mí, Señor? ¡Respóndeme! ¿Quieres que sea un discípula tuya para anunciarte en medio de este mundo? Señor, ¿qué esperas de mí? ¿por qué yo y no otro? ¿Cómo tener la seguridad de que es este mi camino y no otro? En medio de este enjambre de dudas quiero que sepas, Señor, que haré lo que me pidas. Si me quieres para anunciar tu Reino, cuenta conmigo, Señor.

 

Si necesitas mi colaboración para llevar hacia Ti a todas las personas con las que me encuentre, cuenta conmigo, Señor. Si me llamas a ser testigo tuyo de una forma más radical como consagrado en medio de las personas, cuenta conmigo, Señor.

 

Y si estás con deseos de dirigir tu Palabra a mi oídos y a mi corazón, habla, Señor, que tu siervo escucha. 


Oh Dios que llamaste a tus Apóstoles para hacerlos tus mensajeros en medio de un mundo necesitado de tu Palabra y de tu amor, te pido me ayudes a ver con claridad a discernir con sinceridad y a optar con valentía 

Confío en que estarás conmigo como con María Mazzarello, deseo servirte con todo mi ser para el bien de muchos jóvenes que tienen hambre de Ti y te están necesitando. Amén 

 

 

Señor aquí está mi vida.wma
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Un día me llamaste Jesús.

Me llamaste por mi nombre

Me llamaste como a "Maín" y me dijiste que si yo quería...

yo también podría ser como ella, Hija de María Auxiliadora.

Era tan grande, tan bello, tan inalcansable ese sueño...

Y Tú me decías: "Si quieres....

Y yo, con el entusiasmo de mis años jóvenes

te dije Sí, me voy Contigo....

Y hoy solo puedo decirte que si volviera a nacer,

si me volvieras a llamar nuevamente, te diría que SÍ.

Tú sabes lo que supone el camino

Tú sabes lo que aún vendrá...

Solo te digo,Tú sabes todo; cuenta conmigo.


TU,SEÑOR, ME AYUDAS Y PERDONAS
A ti me dirijo Señor.pps
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Te entrego, Señor, mi vida; hazla fecunda.

Toma mis manos; hazlas acogedoras.

Toma mi corazón;  hazlo ardiente.

Toma mis pies;  hazlos incansables.

Toma mis ojos;  hazlos transparentes.

Toma mis horas grises;  hazlas novedad.

Toma mi niñez; hazla sencilla.

Toma mis cansancios; hazlos tuyos.

Toma mis mentiras; hazlas verdad.

Toma mis muertes; hazlas vida.

Toma mi pobreza; hazla tu riqueza.

Toma mi obediencia; hazla tu gozo.

Toma mi nada; haz lo que quieras.

Toma mi familia; hazla tuya.

Toma mis amigos; hazlos tuyos.

Toma mis faltas de amor, mis desilusiones.

Hazme nueva en la donación, alegre en la entrega, gozo desbordante al darte la vida, al entregártela, al gastarme por las niñas, los niños y los jóvenes.         AMEN

CÓMO TE PAGARÉ TODO EL BIEN QUE ME HAS HECHO SEÑOR
Salmo 115.pptx
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Tómame, Señor Jesús, con todo lo que tengo, lo que hago, lo que siento y lo que vivo. Tómame en mi espíritu para que se adhiera a Ti, en lo más íntimo de mi corazón, para que solo te ame a Ti. 

 

Tómame, Dios mío, en mis deseos concretos, para que sean mi sueño y mi único fin, mi total adhesión y mi felicidad completa. Tómame con tu bondad, atrayéndome a Ti.

 

Tómame con tu dulzura acogiéndome a Ti. Tómame con tu Amor, uniéndome a Ti. Tómame, Salvador mío, en tu dolor y tu alegría, en tu vida y en tu muerte, en la noche de tu cruz, en el día glorioso de tu resurrección. Tómame con tu poder llevándome hasta Ti.

 

Tómame con tu ardor para llenarme de Ti. Tómame con tu grandeza perdiéndome en Ti. Tómame para la tarea de tu gran misión, para una entrega total de salvación del prójimo, y para cualquier sacrificio al servicio de mis hermanos.

 

Tómame, Señor Jesús, sin límites y sin fin.Toma lo que puedo ofrecerte, no me devuelvas jamás lo que de mi tomaste, de manera que un día pueda poseerte a Ti, tenerte y conservarte para siempre. Tómame, Señor Jesús, con todo lo que soy  y con todo lo que tengo.   AMEN

 

¿QUÉ HAY EN EL SALMO 23?
Que hay en el salmo 23.ppsx
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En el silencio de mi ser.mp3
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Hoy, Señor, me presento ante Ti con todo lo que soy y lo que tengo.  Acudo a Ti como persona sedienta, necesitada…porque se que en Ti encontraré respuesta.

 

Siento que no puedo vivir con la duda todo el tiempo y que se acerca el momento en el que  tengo que tomar una decisión. 

 

Deseo ponerme ante ti con un corazón abierto como el de María, con los ojos fijos en ti esperando que me dirijas tu palabra; como Abraham,  con el corazón lleno de esperanza; como Samuel, con los oídos  y el corazón dispuestos a escuchar.  

 

Vivo entre dos fuerzas opuestas que me provocan indecisión y en medio de todo no acabo de ver claro.  

 

¿Qué quieres de mí , Señor? ¡RESPÓNDEME! ¿Quieres que sea un seguidor tuyo para anunciarte en medio de este mundo? ¡DAME TU FORTALEZA!

 


Señor quiero ser una parábola.ppt.pps
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Señor, haz de mí…

Sal del mundo: que me convierta en gourmet del Reino, añadiendo a la vida de cada día el único ingrediente que conserva en su totalidad todas sus propiedades: Dios. (Mt 5, 13)

 

Luz de las gentes: que nadie pase por mi vida sin contemplar el enorme voltaje de paz, amistad y Amor que Tú has encendido en mí. (Mt 5, 14-16)

 

Cimiento sólido: que las inclemencias y las adversidades de cada día no permitan echar abajo la gran obra que Tú estás construyendo en mi vida. (Mt 7, 24-27)

 

Semilla que cae en tierra buena: que tu Palabra cale profundamente en mi corazón y pueda dar fruto y fruto abundante. (Mt 13, 3-8. 18-23)

 

Trigo en medio de la cizaña: que combata el mal con el bien, sin violencia, sin críticas destructivas, sin puñetazos encima de la mesa…, dejando que el Sembrador se encargue de la cosecha. (Mt 13, 24-30. 36-43)

 

Grano de mostaza: que, desde el anonimato y los últimos puestos, pueda contribuir a acercar tu Reino entre mi gente creciendo en sabiduría, prudencia y Amor de Dios. (Mt 13, 31-32)

 

Levadura en medio de la masa: que mi vida sea un fermento de buenas obras en medio de mis hermanos. (Mt 13, 33)

 

Tesoro a la vista de todos: que sean muchos los que me encuentren y puedan adquirir, a precio de hermano agradecido, las maravillas que Tú depositas en mí. (Mt 13, 44)

 

Talento productivo: que jamás entierre los dones que Tú me entregas cada día,y tenga la valentía y la generosidad suficientes para compartirlos con mis hermanos (Mt 25, 14-30)

 

Señor, Maestro bueno y generoso, haz de mi vida una parábola de carne y hueso, capaz de transmitir, a través de las acciones y de los acontecimientos de cada día, tus enseñanzas a mis hermanos, haciendo de mi corazón, escuela del Reino, abierto las 24 horas del día, los 365 días del año.

 

Alguien ha pensado en tí, antes que tú misma. "Soy toda tuya Señor, sólo tu Amor da respuesta a mis preguntas. Me amabas cuando me tejías en el seno de mi madre. Te doy gracias porque me has llamado a ser felíz.

 

Envíame sin temor, que estoy dispuesta. No me dejes tiempo para inventar excusas, ni permitas que intente negociar contigo.

 

Envíame, que estoy dispuesta. Pon en mi camino gentes, tierras, historias, vidas heridas y sedientas de ti. No admitas un no por respuesta.

 

Envíame: a los míos y a los otros, a los cercanos y a los extraños, a los que te conocen y a los que solo te sueñan y pon en mis manos tu tacto que cura.; en mis labios tu Palabra que seduce; en mis acciones tu humanidad que salva; en mi fe la certeza de tu Evangelio.

 

Envíame, con tantos otros que, cada día, convierten el mundo en milagro.

 

 

Señor Jesús, que has llamado a quienes has querido, llama a muchas jóvenes a trabajar contigo.

No te canses, Señor, de llamarnos porque siempre que te escuchamos, una gota de Amor cae en nuestro corazón. Bendice a todas las jóvenes del mundo y haz que, como María, sepamos responderte siempre: "Hágase en mí según tu Palabra".

 

 

Necesito de Ti, Señor, para concretar el sueño que tengo en el corazón; búscame en el espacio que Tú quieras como lo hiciste con los Apóstoles en el lago de Galilea, porque estoy dispuesta a escucharte siempre. Oriéntame, como Tú sabes hacerlo, porque no quiero equivocarme de camino.

 

Necesito de Ti, Señor, para optar con seguridad, para responderte como Tú quieres, para dejarlo todo y seguirte, como lo hicieron tus íntimos amigos.

 

Necesito de Ti, Señor, para vencer las dificultades, para ser generosa en la respuesta, para asegurate mi amor y estar contigo siempre.  AMÉN

 

Señor, Tú me llamas a seguirte en tu caminar como apóstol, ilumina mi vivir de joven para ser luz entre otros jóvenes.

A veces pienso que puedo volar alto, llevar lo bueno que descubro en Ti, sé que eso es ser sal del mundo, pero el miedo y la duda no me dejan darte una respuesta.

Ayúdame a escalar muy alto y en tu nombre, para encender la antorcha de la paz, del amor y de la vida. Amén

Señor, he podido conocerte en el rostro del necesitado, en el hambre de las niñas y jóvenes que desambulan por las calles, por eso Señor quiero responder y salir ya de este tipo de vida que me aprisiona. Quisiera tener tus Palabras, quisiera caminar con tus pies, quisiera Señor, ser como Tú para ayudar a tanta juventud que encuentro pobre y necesitada.

Ayúdame Señor a no ser tan egoista pensando en mi misma, quiero mirar a los que sufren y entregarte mi vida para ellos.

 

Oh Dios, que vives llamando a la juventud para que tome parte en la construcción de tu Reino, acepta mi nombre entre quienes quieren seguirte y quedarse en tus filas para anunciarte con alegría, para gritarle al mundo que es posible ser feliz a tu lado, al lado de tantos niños, niñas y jóvenes donde continuamente te manifiestas. Acompaña mi decisión y permite que te sea fiel y para siempre al estilo de D. Bosco y M. Mazzarello.

¿Me has llamado, Señor?
Cada noche me pregunto si algún día oiré tu voz… ¿Cómo sabré que eres Tú?
No sé si te presentarás como un amigo o si me llevarás contigo a otro lugar.
Muchas veces intento poner atención y tratar de escucharte pero el silencio lo llena todo y sólo oigo esa voz interna que me acompaña cada día. Sé que estoy en el mundo por algo y debo descubrir ese motivo.
No es fácil... pero tengo una vida por delante.
Trato de adivinar qué es lo que quieres de mí, de mi persona. 
¿Qué puedo darte yo si tan solo soy una adolescente que lucha por pequeños ideales?

¿A caso eres Tú esa voz misteriosa?
Se me hace difícil pensar en todo esto pero no puedo evitar estar un poco asustada respecto a la vida y a la muerte.
Es como… como si estuviera sola y perdida en el océano, sin una salida visible, sin un barco amigo.
Sólo la esperanza permite seguir en pie.
Sólo la fe en otra vida me mantiene despierta.
No puedo dejarme llevar por el pensamiento de una existencia limitada, mortal: un paseo y… todo se acabó, se terminó, como si de un sueño se tratara. ¡No es posible! Me volvería loca creyendo esto.
Estaré despierta para lo que quieras, pero siempre tendré la duda de si me llamaste y no oí tu voz.

 

 

Señor, mientras el mundo de los jóvenes se quema por falta de quien esté con ellos y los oriente, yo permanezco en mi egoismo apegada a tantas cosas que me atan y no me hacen feliz. Yo quiero dejarlo todo y seguirte para estar con ellos y mostrarles que la felicidad solo está en hacer lo que Tu quieres. No me dejes Señor caer en la tentación del facilismo que quiere atraparme. Se que la Vida Religiosa no es fácil pero eso es lo que yo quiero, entregarme completamente y serte fiel. Amén.



Déjalo Todo.wma
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Señor Jesús:
Tú sabes que quiero escuchar claramente tu llamada, dame la capacidad de sentirte cuando pases junto a mí para que yo como Pedro, como Don Bosco Y Madre Mazzarello, sea dócil a tu voz y así, me una atantas jóvenes que quieren seguirte y colaborar contigo para hacer crecer tu Reino. Amén.

Es el momento, Señor, de abrir mi corazón a tu llamada, hazme dócil a tu voz porque estoy buscando mi camino.

Estoy ante Ti, abierta como las playas del mar, estoy en búsqueda de tus pasos porque quiero decirte que sí y ver realizado el sueño de mi vida. Aquí estoy Señor como Saulo en el camino de Damasco y por eso te digo sin rodeos: ¿Qué quieres que haga?.

Enséñame Señor tus caminos y que se haga en mí, tu Voluntad.  AMÉN

Hazme dócil a tu Voz.wma
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Jesús, Maestro y amigo:

todavía no se lo que quieres de mi en relación con mi futuro, pero quiero como D. Bosco y Madre Mazzarello, descubrir tu llamada y recorrer mi camino, cualquiera que sea, lo único que quiero es agradarte para sentirme feliz.

A Ti, amigo Jesús, te prometo sinceridad en mi búsqueda, escucharte con atención y dejarme orientar por tu Palabra. Ayúdame, buen amigo, a no desalentarme ante las dificultades, que yo sea capaz de decirte siempre sí aunque me cueste.

Confío y creo en Ti como a mi mejor Amigo.   AMÉN

 

Oh Dios que sigues llamando jóvenes generosas que se comprometan con la extensión de tu Reino, acepta mi nombre entre quienes quieren quedarse en tus filas, para anunciarte con alegría, para gritarle al mundo que es posible ser feliz a tu lado, al lado de los niños y jóvenes, donde continuamente tu te manifiestas.

Acompaña mi decisión y permite que te sea fiel y para siempre.  AMÉN

 

 

 

Señor, desde el amanecer de mi juventud quiero reconocerte como el manantial desde donde brota toda felicidad. Quiero tenerte siempre en mi vivir, disfrutar de tu Palabra que me orienta y fortalece, de tu bendición que me acompaña y de tu Voz que me llama a servir. Permite Señor, que la felicidad que descubro en Ti, sea la motivación constante para ser fiel al llamado que me haces para vivir contigo y servir a los niños, niñas y jóvenes más necesitados. Amén

 

 




Señor Jesús, que confías en mí, y que me envías a ser luz para los demás, permite que con la gracia de tu Espíritu, encuentre las respuestas a mis inquietudes para seguirte con sinceridad. Bien sabes que deseo hacer camino contigo, que mi meta eres Tú, acompaña mi caminar para que juntos podamos encontrar el puerto seguro y feliz.  AMÉN

 

Te entrego, Señor, mi vida; hazla fecunda.

  Te entrego, Señor, mi voluntad;
  hazla idéntica a la tuya.

  Toma mis manos; hazlas acogedoras.

  Toma mi corazón; hazlo ardiente.

  Toma mis pies; hazlos incansables.

  Toma mis ojos; hazlos transparentes.

  Toma mis horas grises; hazlas novedad.

  Toma mi niñez; hazla sencilla.

  Toma mis cansancios; hazlos tuyos.

  Toma mis mentiras; hazlas verdad.

  Toma mis muertes; hazlas vida.

  Toma mi pobreza; hazla tu riqueza.

  Toma mi obediencia; hazla tu gozo.

  Toma mi nada; hazla lo que quieras.

  Toma mi familia hazla tuya.

  Toma mis amigos; hazlos tuyos.

  Toma mis pecados, mis faltas de amor,

  mis permanentes desilusiones. Transfórmalo todo.

  Toma mis cruces y déjame volar.

  Hazme nuevo en la donación, alegría en la entrega,

  gozo desbordante al dar la vida, al gastarme en tu
  servicio. AMEN

 

Esta es una forma de orar muy original. Te puede servir para que no olvides a nadie en tu oración y así todos y todas cuenten con tu oración

 

 

Tú, Señor, dijiste:


"Quien quiera guardar su vida, la perderá;  y quien la gaste y dé por mí, la recobrará".


Gastar la vida es trabajar por los demás,  aunque no nos paguen; 

hacer un favor  a quien nada puede darnos a cambio;  gastar la vida es arriesgarse incluso  al inevitable fracaso,  sin falsas prudencias; 

es quemar las naves en bien del prójimo.


Gastar la vida no es algo que se haga con gestos extravagantes y falsa teatralidad.


La vida se entrega sencillamente, sin publicidad,  como el agua de la fuente,
como la madre que da el pecho a su hijito,  como el sudor humilde del sembrador.


Enséñanos, Señor, a lanzarnos a lo imposible,  porque detrás de lo imposible
están tu gracia y tu presencia,  y no podemos caer en el vacío. 
Amén.

 

Señor, tú que nos diste el que te encontráramos y el ánimo para seguir buscándote, no nos abandones al cansancio ni a la desesperanza.

 

Haznos buscarte siempre y cada vez con más ardor, Y danos fuerzas para adelantar en la búsqueda.

 

Manda y ordena lo que quieras, pero limpia mis oídos para que escuchen tu voz.

Sana y abre mis ojos para que descubran tus indicaciones.

 

Aparta de mí toda ignorancia para que reconozca tus caminos.

 

Dime a dónde debo dirigir la mirada para verte a ti, y así poder cumplir lo que te agrada.  (San Agustín Soliloquios 1,5)


 

Es el momento, Señor, de orientar mi vida;

es la hora de dar rumbo a mi existencia;

estoy en busca de tus pasos, de tus huellas;

quiero dejar atrás mis caminos y entrar por <<tus caminos>>

quiero decir SI al plan de Dios para los sueños de mi vida.

 

Aquí estoy, Señor, como Saulo en el camino de Damasco;

y te digo sin rodeos: Señor, ¿qué quieres que haga?

Aquí estoy, Señor, como Samuel en la noche y te digo: Habla, que tu siervo escucha.

 

Aquí estoy, Señor, con un corazón disponible como el tuyo y te digo: <quiero hacer tu voluntad>

Señor, ¿qué quieres de mí?, ¿qué me pides? Señor, ¿cuál es el plan del Padre para mi vida?

Señor, ¿cuál es el proyecto que quieres que realice?

 

Quiero, Señor Jesús, escucharte y dar respuesta a tu llamada.

Quiero, Señor Jesús, dejar todo, quedarme libre para seguirte. Quiero, Señor Jesús, arriesgar mi camino con ele tuyo. Quiero, Señor Jesús, dejar mis miedos.

Quiero, Señor Jesús, fiarme de tu plan porque me amas.

 

Aquí me tienes, Señor, para hacer tu voluntad.

 

            Jesús, danos coraje 

para no dejarnos llenar de mentiras por los «ídolos» que buscan seducir hoy a la juventud,

absolutizando el consumismo, el dinero, el sexo, el tener y el placer.

 

            Jesús, danos coraje

para dignificar más y más a  los jóvenes, que Tú creaste a tu imagen y semejanza,

haciéndolos -por pura y graciosa iniciativa tuya-hijos de Dios y templos vivos del Espíritu.

 

            Jesús, danos coraje

para no dejarnos abatir por el derrotismo, que cierra la puerta de la ilusión, a los grandes ideales, al esfuerzo, y nos impide ser autoras de nuestro proyecto personal.

 

            Jesús, danos coraje

para descubrir nuestra «verdadera vocación», que deseamos fundamentar sobre la persona de Jesús, el esfuerzo, los valores y la alegría de compartir.

 

Que no quiero dejar tu semilla junto al camino.

No quiero ahogar palabras en el pedregal: no pretendo el fácil contento de quien oye, se alegra... y nada más; no quiero ser el “hombre sin raíz”, el inconstante, el que fluctúa en el sí y el no de la conveniencia.

 

Tampoco quiero dejarte caer entre mis zarzas:

porque sé de mi debilidad, porque, en un momento, te vendería por un placer, porque sé de mis oportunismos; porque he “aprendido” a “servir” a dos señores.

 

Que tu Palabra entre en mi por la Puerta Grande: la que se abre a los amigos, la que siempre tiene en el umbral el calor del abrazo,

la que es esperanza de fiesta para la casa, la que es augurio de salida fecunda.

 

 

SEÑORA...

la mujer fuerte, la que inspira confianza

la de valor probado en el SI, sin condiciones...

la que creíste

 

                           OYEME:

Da luz a mi inteligencia.

Fortalece mi voluntad indecisa.

Hazme sencillo en mi actuar y dame corazón humilde.

 

                           MARÍA

Quiero tener alma grande para que todos tengan cabida en ella.

Quiero ser de interior limpia de donde no brote lo malo.

Quiero ser fuerte en la dificultad.

Quiero pureza en mi vida.

Quiero capacidad de entrega sin esperar correspondencia.

 

MADRE... AYÚDAME A DECIR SÍ

El "SI" del trabajo.

El "SI" de la generosidad.

El "SI" de la fidelidad.

 

Ayúdame a decir:

el "SI" del compromiso con Jesús

el "SI" del amor a los niños, niñas y jóvenes

el "SI" de la apertura al Espíritu de Cristo Resucitado

el "SI"...

 

TAMBIEN YO QUIERO HACER LA VOLUNTAD DE DIOS

 

¡Déjame ser concha, Señor! Como la de aquel niño.

Deja que mi ser sea capaz de recibir

toda la riqueza del otro como REGALO.

Déjame convertirme en DON.

 

Haz que sienta la necesidad de

COMPARTIR CON LOS DEMAS TODO LO QUE TENGO.

 

Dame la certeza de mi vacío si Tú no me llenas...

de ser cáscara inútil sin amor.....

de estar fuera de combate si no tengo vida.

Tú tienes la Palabra:

Dejo en la orilla ese vacío inmenso.

Esa necesidad. Esa inquietud.

Volveré a pasear junto a la Playa.

Ya habrá bajado la marea.

 

Allí cada día bajaré al atardecer.....

Y esos encuentros,

Tú me hablarás de la pesca milagrosa,

del milagro de confiar en ti,

de lo que significa dejar las barcas, las redes, todo.

 

Y surgirá la LUZ en esa pobre piedra mía.

Te descubriré en todas las cosas.

Ya no habrá más dudas, te amaré cada día más.

 

Y MI CONCHA ESTARÁ SIEMPRE LLENA... DE TI!!!!!

 

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Te entrego, Señor, mi vida; hazla fecunda.

Te entrego, Señor, mi voluntad; hazla idéntica a la tuya.

Toma mis manos; hazlas acogedoras.

Toma mi corazón; hazlo ardiente.

Toma mis pies; hazlos incansables.

Toma mis ojos; hazlos transparentes.

Toma mis horas grises; hazlas novedad.

Toma mi niñez; hazla sencilla.

Toma mis cansancios; hazlos tuyos.

Toma mis mentiras; hazlas verdad.

Toma mis muertes; hazlas vida.

Toma mi pobreza; hazla tu riqueza.

Toma mi obediencia; hazla tu gozo.

Toma mi nada; hazla lo que quieras.

Toma mi familia hazla tuya.

Toma mis amigos; hazlos tuyos.

Toma mis pecados, mis faltas de amor,

mis permanentes desilusiones. Transfórmalo todo.

Toma mis cruces y déjame volar.

Hazme nuevo en la donación, alegría en la entrega,

gozo desbordante al dar la vida, al gastarme en tu
servicio.   AMEN

 

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La lectio Divina es un ejercicio de oración en el que leo, escucho la Palabra de Dios, la reflexiono, la comparto y me comprometo. 

 

El primer paso lo doy cuando leo el pasaje, el segundo cuando lo medito, el tercero cuando hablo con Dios en la oración y el cuarto cuando, con la mirada puesta en Dios, lo pongo en práctica.

 

A todos estos pasos en conjunto los llamamos el ejercicio de la Lectio Divina o Lectura Orante de la Biblia.

 

 

Padre, me pongo en tus manos,

haz de mí lo que quieras;

sea lo que sea, te doy las gracias.

 

Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo,

con tal que tu voluntad

se cumpla en mí y en todas sus criaturas,

no deseo nada más, Padre.

 

Te confío mi alma, te la doy

con todo el amor de que soy capaz,

porque te amo y necesito darme,

ponerme en tus manos sin medida,

con una infinita confianza, porque tú eres mi Padre.

 

 (Charles de Foucauld)   

Eres mi riqueza.mp3
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Gracias, Señor, porque me ayudas a romper mis cadenas.

Me conoces por dentro y por fuera

y sabes muy bien todo lo que me ata

y me impide seguirte por entero, sin condiciones.

 

Tú quieres habitar en mi corazón.

Has llamado, has entrado

y me has dicho: «Conmigo lo puedes todo».

Algo dentro de mí empieza a cambiar

y mi alma, que sin ti estaba muerta,

comienza a revivir al sentir tu presencia.

 

¡Qué bueno eres conmigo, Señor!

¡Con qué cariño me mimas! ¡Con qué amor me miras!

A pesar de alejarme tantas veces de ti,

tú no dejas de estar a mi lado.

A pesar de despreciarte en múltiples ocasiones,

ú no te alejas ni un solo momento de mí.

A pesar de todo, Señor, a pesar de todo,

siempre estás conmigo.

 

Aunque yo parezca más fuerte que tú,

tu bondad y tu amor pueden conmigo.

A veces parece imposible que pueda cambiar,

pero ahí estás tú, Señor, rompiendo mis cadenas.

Rompiendo todas las ataduras que me alejan de ti.

Por eso, Dios mío, te puedo decir con el corazón en la mano

que aquí estoy, todo tuyo.

 

Implícame, Jesús, con la causa de los pobres. 
implícame con esta causa, que es la tuya.
implícame, complícame, replícame,

Implícame a tu manera que sorprende,  
que no sepa dejar de mirar. 
Que no sepa dejar de querer. 
Que no sepa dejar de amar.

Complícame la vida, que eso 
es lo que pasa cuando uno ama. 
Complícame haciéndome apasionado. 
Complícame porque las cosas no son fáciles. 
Complícame porque las lágrimas duelen 
y el hambre es mala, y los gritos no se pueden apagar. 

Complícame porque un mundo roto 
no es un lugar cómodo.
Replícame cuando ponga argumentos para escabullirme. 
No me dejes posponer mi camino

 

Que ya está bien de muchas palabras. 
Si estoy demasiado centrado en mis problemas, 
demasiado dedicado a mis actividades, 
demasiado ocupado en salir yo adelante, 
Implícame, Señor, y complícame

 

  • No quiero dejar tu semilla junto al camino.


  • No quiero ahogar palabras en el pedregal: no pretendo el fácil contento de quien oye, se alegra... y nada más; no quiero ser la “joven sin raíz”, el inconstante, la que fluctúa en el sí y el no de la conveniencia.


  • Tampoco quiero dejarte caer entre mis zarzas: porque sé de mi debilidad, porque, en un momento, te vendería por un placer, porque sé de mis oportunismos; porque he “aprendido” a “servir” a dos señores.

 

Que tu Palabra entre en mi por la Puerta Grande: la que se abre a los amigos,

              la que siempre tiene en el umbral el calor del abrazo, la que es esperanza de fiesta               para la casa, la que es augurio de salida fecunda.

 

HABLA, SEÑOR .

Hazme experto en tus sendas. ¡Guíame, enséñame!

 

HABLA, SEÑOR

              Tu Palabra no será baldía en mí.

 

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Sólo desde el amor la libertad germina, sólo desde la fe van creciéndole alas.

 

Desde el cimiento mismo del corazón despierto, desde la fuente clara de las verdades últimas.

 

Ver al hombre y al mundo con la mirada limpia y el corazón cercano, desde el solar del alma.

 

Tarea y aventura: entregarme del todo, ofrecer lo que llevo, gozo y misericordia.

 

Aceite derramado para que el carro ruede sin quejas egoístas, chirriando desajustes.

 

Soñar, amar, servir, y esperar que me llames, tú, Señor, que me miras, tú que sabes mi



¿Me has llamado, Señor?

Cada noche me pregunto: Si algún día oigo tu voz… ¿Cómo sabré que eres Tú?
No sé si te presentarás como un amigo o si me llevarás contigo a otro lugar.
Muchas veces intento poner atención y tratar de escucharte pero el silencio lo llena todo y sólo oigo esa voz interna que me acompaña cada día.


Sé que estoy en el mundo por algo y debo descubrir ese motivo. No es fácil... pero tengo una vida por delante. Trato de adivinar qué es lo que quieres de mí, de mi persona.

¿Qué puedo darte yo si tan solo soy una joven que lucha por pequeños ideales?
¿Acaso eres Tú esa voz misteriosa? Se me hace difícil pensar en todo esto pero no puedo evitar estar un poco asustada respecto a la vida y a la muerte.


Es como… si estuviera sola y perdida en el océano, sin una salida visible, sin un barco amigo. Sólo la esperanza me permite seguir en pie. Sólo la fe en otra vida me mantiene despierta.
No puedo dejarme llevar por el pensamiento de una existencia limitada, mortal:
un paseo y… todo se acabó, se terminó, como si de un sueño se tratara. ¡No es posible!
Me volvería loca creyendo esto. Estaré despierta para lo que quieras Señor, pero siempre tendré la duda de si me llamaste y no oí tu voz.

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Esperaba en el Señor con gran confianza, Él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor. Puso en mi boca un cántico nuevo de alabanza a nuestro Dios. Muchos al verlo temerán y confiarán en él. ¡Cuántas maravillas has hecho, Señor, Dios mío! Si intento recordar tus obras y decirlas, no podré enumerarlas. Ni sacrificios ni oblación querías, pero el oído me has abierto. Entonces dije: Heme aquí, que vengo. NO deseo más que hacer tu voluntad y llevo tu ley en mi corazón. Publiqué tu salvación en la reunión solemne; no me callé, Señor, lo sabes. Proclamé tu fidelidad y tu salvación. No escondí ni tu amor ni tu verdad en la gran asamblea. Y Tú, Señor, no contengas tus ternuras para mí. Que tu amor y tu verdad incesantes me guarden.

 

¡Danos un corazón nuevo, Jesús...! que sepa amar “a tu estilo”, al estilo de María sin fronteras ni “diferencias”.

 

Un corazón abierto a Dios, Padre Nuestro, y a las necesidades y problemas de los niños y jóvenes de nuestro tiempo.


Un corazón nuevo para descubrir las maravillas y los mensajes que Tú has puesto –para hacernos felices–

 

Un corazón nuevo para brindar alegría  en todas las direcciones, y disminuir así las tristezas y angustias de los niños y los jóvenes.

 

Un corazón nuevo para brindar acogida donde haya marginación y aburrimiento; para poner coraje e ilusión, donde haya sendas de despersonalización.

 

Un corazón nuevo para “personalizar”. A los que están sentados en esclavitudes de: droga, sexo y en el mundo del consumo en todos los lugares del mundo.

 

Un corazón nuevo para solidarizarse, Con la “cultura de la vida”: la acogida, la disponibilidad, la fiesta. Danos Señor, un corazón nuevo Para tener tu “estilo de vida” en amor y solidaridad.

 

Un corazón nuevo para afrontar los “retos que nos propone un nuevo estilo de vida.

Un corazón nuevo para seguir aportando a los jóvenes lo mejor de nosotras mismas, la alegría, el amor y la paz.  AMÉN



Quiero seguirte, Señor, en medio de este mundo; quiero seguirte en medio de tantas dificultades, en medio de una sociedad que cada vez está más lejos de Ti; en medio de tantos jóvenes que, sin saberlo, están hambrientos y necesitados de algo que los  llene de verdad.

  

Quiero seguirte, Señor, porque sé que me necesitas para crear un mundo en donde reine cada vez más la justicia, el amor y la paz; un mundo donde todos se puedan llamar algún día hermanos de verdad; un mundo donde todos te reconozcan y se acerquen de nuevo a ti; un mundo donde la única ley sea amarnos como tú nos amas.

 

Hoy, Señor, quiero renovar mi opción por ti.

Quiero decirte que sigues siendo importante en mi vida, que te necesito. Quiero decirte que sin ti estaría perdida y desorientada porque Tú eres luz para mis ojos y calor para mi alma.

 

Sé, Señor, que tenerte en el centro de mi vida no es fácil, que las dificultades afloraran sin yo buscarlas.

Algunas veces serán los que me rodean que me invitarán a dejarte; otras será mi pereza, mi comodidad, mi orgullo, mi «yo».

 

A pesar de todo, quiero lanzarme en el vacío, quiero apostar por ti.

Porque sé que sólo quien apuesta en esta vida es capaz de ganar algo; porque sé que seguirte es hacer un ejercicio de confianza total y yo estoy dispuesta a realizarlo, porque se que tú no me vas a defraudar.

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Implícame, Jesús, 
con la causa de los pobres. 
Implícame con esta causa, que es la tuya.
Implícame, complícame, replícame,

Implícame a tu manera que 
sorprende, inquieta e ilusiona. 
Que no sepa dejar de mirar. 
Que no sepa dejar de querer. 
Que no sepa dejar de amar.

 

Complícame la vida, que eso 
es lo que pasa cuando uno ama. 
Complícame haciéndome apasionado. 
Complícame porque las cosas
no son fáciles. 
Complícame porque las lágrimas duelen 
y el hambre es mala, 
y los gritos no se pueden apagar. 

Complícame porque un mundo roto 
no es un lugar cómodo.

Replícame cuando ponga argumentos 
para escabullirme. 
No me dejes posponer mi camino
Que ya está bien de muchas palabras. 
Si estoy demasiado 
centrado en mis problemas, 
demasiado dedicado a mis actividades, 
demasiado ocupado en salir yo adelante, 
Implícame, Señor, y complícame


Señor, desde la eternidad me tienes un puesto asignado. 

Te pido, Señor que me des luz para ver y reconocer el camino que tú quieres para mí, de manera que te pueda servir como tú quieres, a través del trabajo de mis manos...

Tómame de la mano y guíame, sé mi camino y mi luz.

Tú que conoces todo, que conoces el futuro, guíame por el camino correcto.

Hazme conocer tu voluntad y entonces, dame la fuerza y el coraje para seguirla. Amén

 



Dios nos eligió

para mostrarnos unos a otros
el rostro del amor de Dios,

para todos y cada uno de los jóvenes.
Somos el vocabulario de Dios;
palabras vivas
para dar voz a la bondad de Dios
con nuestra propia bondad,
para dar voz a la compasión, la ternura,
la solicitud y la fidelidad de Dios 
con las nuestras propias



Señor, qué difícil es separar el trigo de la Cizaña.

¿Quién conoce tu Voluntad?

¿Quién me yudará a distinguir entre tu Voluntad y la mía?

Señor, solo Tú conoces el trigo en mi corazón desorientado. Arranca la cizaña de lo malo que hay en mí y ayúdame a responderte.

Señor, acéptame y separa en mí el trigo de la cizaña. AMÉN

Señor, sé muy bien que seguirte es un riesgo que solo lo asume quien es valiente.


Sé que la valentía proviene de la fe, y ésta es la que yo quiero fortalecer.


Dame Señor, la fuerza necesaria para saber vivir sin perderte, para saber dejar lo material que me acobarda.


Aumenta mi fe y acompña mi caminar, desde mi juventud contigo quiero estar.

AMÉN

Señor, desde  mi vida joven quiero reconocerte como manantial desde donde brota toda felicidad.


Quiero tenerte siempre en mi vivir, disfrutar de Tu Palabra que me orienta, de tu bendición que me acompaña y de tu Voz que me llama a servir.


Permite Señor, que la felicidad que descubro en Ti, sea la motivación constante para ser fiel al llamado que me haces.

AMÉN

Oh Dios, que llamaste a tus apóstoles  para hacerlos mensajeros en medio de un mundo necesitado de tu Palabra y de tu Amor, te pido me yudes a ver con claridad, a discernir con sinceridad y a optar con valentía.


Confío en que siempre estarás conmigo, como lo hiciste con D. Bosco y M. Mazzarello.


Deseo servirte con todo mi ser, entregarme sin pedir nada a cambio, todo ésto si es tu Voluntad que espero se cumpla en mí.

AMÉN

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Te entrego, Señor, mi vida; hazla fecunda.

Te entrego, Señor, mi voluntad; hazla idéntica a la tuya.

Toma mis manos; hazlas acogedoras.

Toma mi corazón; hazlo ardiente.

Toma mis pies; hazlos incansables.

Toma mis ojos; hazlos transparentes.

Toma mis horas grises; hazlas novedad.

Toma mi juventud; hazla sencilla.

Toma mis cansancios; hazlos tuyos.

Toma mis veredas; hazlas tu camino.

Toma mis mentiras; hazlas verdad.

Toma mis muertes; hazlas vida.

Toma mi pobreza; hazla tu riqueza.

Toma mi obediencia; hazla tu gozo.

Toma mi nada; hazla lo que quieras.

Toma mi familia hazla tuya.

Toma mis amigos; hazlos tuyos.

Toma mis pecados, mis faltas de amor,

mis permanentes desilusiones. Transfórmalo todo.

Toma mis cruces y déjame volar.

Toma mis flores marchitas y déjame ser libre.

Hazme nuevo en la donación, alegría en la entrega,

gozo desbordante al dar la vida, al gastarme en tu servicio

 

 

Oh, Señor,

ve delante de nosotros para guiarnos,

ve detrás de nosotros para impulsarnos,

ve debajo de nosotros para levantarnos,

ve sobre nosotros para bendecirnos,

ve alrededor de nosotros para protegernos,

ve dentro de nosotros para que, con cuerpo y alma, te sirvamos para gloria de tu nombre.                              AMÉN

 

 

                       (N. Söderblom)

Tú me persigues, Señor, me acechas por todas partes.

Me aturdo con ruido porque temo oír tu voz; pero Tú te infiltras en el silencio.

Me desvío del camino al verte, pero cuando llego al fondo del sendero,

¡ALLÍ ESTÁS TÚ!

 

¿Dónde podré esconderme si te encuentro siempre?

No, no hay modo de esquivarte.

... Pero, es que tengo miedo de decirte que SÍ, Señor.

Tengo miedo de alargarte la mano, porque la aferras en la tuya...

 

Tengo miedo de encontrarme con tu mirada, porque me seducirás...

Tengo miedo de tus exigencias, porque eres un Dios celoso...

 

Apuntas hacia mi, pero esquivo el blanco. Me aprisionas, pero me resisto

Y sigo combatiendo, sabiendo que estoy vencido.

Pero... es que, de veras, ¿se te puede resistir?...

Señor, para que llegue tu Reino y no el mío, ayúdame a decir que Sí, para que se haga tu voluntad y no la mía. AMÉN

Aquí estamos, Señor, como tus discípulos en Galilea.
Aquí estamos, Señor, respondiendo a tu llamada.
Aquí estamos, Señor, porque nuestro gozo eres tú.
Aquí estamos, Señor, queremos ser anunciadores de tu Reino.
Aquí estamos, Señor, con la confianza puesta en ti.

Como los discípulos en Galilea...
nuestro deseo es salir a tu encuentro,
porque en medio de nuestra vida tú ocupas siempre un lugar importante.

Respondiendo a tu llamada...
porque a ti no se te puede decir que no, porque en nuestra respuesta encontramos el gozo.
Aquí nos tienes, puedes contar con nosotros.
No sabemos si sabremos hacerlo como tú deseas, pero sabes que la ilusión no nos falta.