Haz que yo me ponga en camino, Señor, y no me rebele a salir cada día de la casa y a ir donde Tú me indiques.

Quiero caminar por las periferias del mundo para acoger y comprender a los más débiles, a los niños y jóvenes más pobres.

Quiero acoger y comprender el llanto silencioso de los que sufren y también la esperanza de los que creen en un mundo nuevo.

Quiero vivir mi vida como un continuo camino; para adquirir la sencillez, la lealtad y la pobreza; el sentido del sacrificio como el amor más grande y la libertad como apertura a la Voz del Señor. AMEN

Señor, he podido conocerte en el rostro del necesitado, en el hambre de los niños y en la mano del mendigo. Yo quiero comprometerme contigo para ayudar a tantos niños y jóvenes que me necesitan. Tómame Señor, porque hay tantos que no te conocen y yo quiero anunciar tu Reino. Yo quiero entregarte mi vida en pobreza, castidad y obediencia, quiero ser una buena Salesiana para estar con tantos que carecen del pan de la Palabra, tantos jóvenes que deambulan por las calles sin el sentido de sus vidas. Dame el valor de la entrega incondicional para servirte. Hazme fiel hasta la muerte. Amén

 

Señor, Tú me llamaste a la vida
y en un gesto de amor me la conservas
yo, aunque pequeña quiero entender
la grandeza de este don.

 

Quiero vivir Señor
para hacer lo que Tú quieres de mí, 
para descubrir y recorrer mi camino.

 

Gracias Señor por el amor que me tienes,
por la vida que me has dado;porque con ella puedo amarte, servirte a Tí y a mis hermanos. Amén

 

 

 

 

Señor Jesús:

Tú sabes que quiero escuchar claramente tu llamada, dame la capacidad de sentirte cuando pases junto a mí, para que yo como Pedro, como D. Bosco y María Mazzarello, sea dócil a tu voz y así, me una a tantas jóvenes que quieren seguirte, para colaborar contigo y hacer crecer tu Reino. Amén

El Señor es mi pastor Salmo 23(22).wma
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Es el momento Señor, de abrir mi corazón a tu llamada; hazme dócil a tu voz porque estoy buscando mi camino.

Estoy ante Tí abierta como las playas del mar, estoy en búsqueda de tus pasos porque quiero decirte que SÍ y ver realizado el sueño de mi vida.

Aquí estoy, Señor, como Saulo en el camino de Damasco y por eso te digo: ¿Qué quieres que yo haga?

Enséñame Señor tus caminos, y que se ga en mí tu Voluntad. Amén

 

Jesús, Maestro y Amigo:


todavía no se lo que quieres de mí en relación con mi futuro, pero quiero como M. Mazzarello, descubrir tu llamada y recorrer mi camino, cualquiera que sea para agradarte y sentirme feliz.

 

A Ti amigo Jesús, te prometo sinceridad en la búsqueda, escucharte con atención y dejarme orientar.

 

Ayúdame, buen Amigo, a no desalentarme ante las dificultades, que yo sea capaz de decirte siempre SÍ, aunque me cueste. 

 

Confío y creo en Tí como mi mejor Maestro y Amigo. Amén

  

Aquí estoy, Señor, como María Mazzarello dispuesta a escuchar tu voz y a seguir tu llamada, para ser en tus manos, como el barro en las manos del alfarero.


Enséñame a tener la generosidad de Maín y de la joven Laura Vicuña para que yo como ellas te ame y te siga.


No quiero ser egoísta Señor, también quiero pedirte por mis amigas para que también ellas encuentren el camino y sean felices en la casa salesiana. Amén.

 

Señor Jesús, Buen Pastor, que sigues llamando a la juventud que vive en medio de mil dificultades y problemas, abre mi mente  mi corazón para escuchar tu voz inconfundible, suave y clara: ¡VEN Y SÍGUEME!

 

Hazme  sensible a las necesidades de los jóvenes que están pidiendo paz, solidaridad, verdad, justicia y amor.

 

Orienta, Señor, mi vida pues deseo seguirte y ser toda tuya. Amén

Señor, estoy en tu presencia, con las ganas de decirte muchas cosas. Sé bien, que me conoces, que sabes todo de mí, pero hoy necesito confiarte mi vida: desde  mi infancia he conocido tu Palabra, la misma que ha orientado mi vida, he descubierto en ella y en mi historia que me quieres a tu lado para siempre. No rechazo tu llamada, al contrario, la acepto. Por eso te busco hoy, quiero que sepas que no es fácil, que me cuesta dejar ciertas cosas, que tengo miedos y dudas. Yo sé que siempre me acompañas y no me dejas sola en esta difícil elección. Ayúdame Señor.

 

 

Dame Señor entusiasmo para mantenerme siempre atenta a tu llamada, dame humildad para aceptar mis propias limitaciones, dame fortaleza para superarme en las dificultades, dame paciencia para ir modificando mi ser, dame mucho amor para seguirte a pesar de lo débil que soy, porque sé que Tú me amas y... cuenta conmigo para realizar tu obra en medio de los jóvenes más necesitados.                                                     Amén.

A Tí nos dirigimos, Madre de la Iglesia, a Tí que has abierto la puerta a la presencia de Cristo en el mundo, acogiendo con humilde silencio y total disponibilidad la llamada del Altísimo. Haz que muchos jóvenes escuchen, también, la voz apremiante de tu Hijo: Haz que tengan el valor de dejar sus familias, sus ocupaciones, sus esperanzas terrenas y sigan a Cristo por el camino que El les señale. Extiende tu maternal solicitud sobre los sacerdotes; sobre los religiosos y religiosas que asisten a los niños y jóvenes, ancianos, enfermos, impedidos y huérfanos; sobre los que trabajan en el campo de la enseñanza; sobre los miembros de los institutos seculares, fermento silencioso de buenas obras; sobre quienes, en la clausura, viven de fe y amor, y oran por la salvación del mundo. Amén.