Es el Señor quien llama, quien vocaciona: no es uno el que escoge lo que El  desea. Porque Dios te quiere y te valora te confía y te llama a una determinada vocación.

 

No es que nos manipula como marionetas, sino que dándonos la libertad de la respuesta nos llama.

 

De ahí la necesidad de escuchar la voz de Dios con todo lo que esto supone. Ahora te está dando una nueva oportunidad para seguirlo. ¿Quieres? ¿Te interesa?...

 

Este es un nuevo dia (Facundo Cabral)PPS
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Señor, estoy en paz y expectante, en la paz de quien supera una lucha y en la expectación de quien no sabe qué pasará. Pero descubro, también, la extraña sensación de quedarme vacía, sin fondo, lo que nunca he imaginado.

 

Me pregunto por mi vocación, por lo que vale la pena, por lo que debo ser, por el Amor.


He descubierto la grandeza y la dignidad de mi existencia, de mi libertad y por eso  quiero darte una respuesta. Pienso en mi familia, mis estudios, mis amigos etc y me digo: mi vida será felicidad si escucho al Señor.

 

Señor, Tú me has llamado desde pequeña y quiero empezar la aventura de mi decisión, confío Señor, en que serás mi sherpa, por eso estoy en paz y por eso confío y me entrego a Tí.   (Karina)

 

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La búsqueda que hacemos no otiene otro objetivo que el de hacer una opción definitiva en la vida. Si el Señor nos quiere para Él en la vida salesiana, estamos prontas para entregarle todo como lo hicieron: Abraham, Moisés, Jeremías, María, Los apóstoles, D. Bosco, M. Mazzarello y tantos que han dado su vida a Dios para estar con ÉL y anunciar su Reino.

 


"La alegría es signo de un corazón que ama mucho al Señor"  M. Mazzarello



"La alegría es signo de un corazón que amam mucho al Señor" M.M.

"No hay que alegrase demasiado en las alegrías, ni entristecerse demasiado en las
  penas"  M.M.

"Estad siempre alegres" M.M.

 

 

Sientes un deseo de ayudar a los demás. A veces sueñas con una entrega desinteresada y exclusiva que ocupe no sólo alguna hora a la semana, sino que polarice la vida misma.


Las necesidades de los demás, de los más pobres, de los más débiles, te dejan pensando y hacen surgir en ti el deseo de hacer algo por ayudarles.

 

Quizás desde niña has sentido el deseo de entregar mi vida a Dios y ser religiosa. Después con los años este deseo ha desaparecido hasta que de repente se presenta de nuevo como una posibilidad real.

 

Eres generosa con los demás en la vida de todos los días o colaboras con ellos, enseñas catecismo, animas algún grupo, te entregas… y…bueno, ¿qué esperas?

 

 


Jóvenes misioneros salesianos al servicio  de las Comunidades más pobres y desprotejidas.

¿No te gustaría ser uno de ellos para evangelizar otros jóvenes como tú, que no tienen quien les hable de Jesús?

 

El Papa Francisco: "¡Si alguno siente deseos de hacerse misionero, ¡que se lance!"

 

 

Los apóstoles "Han dejado todo para anunciar a Jesucristo. Demos gracias al Señor porque en nuestra Iglesia hay muchos misioneros, hubo muchos misioneros, ¡y necesita más todavía!”.

 

El Papa envió un mensaje a los jóvenes para que se decidan a seguir su ejemplo dejándolo todo para predicar el Evangelio.

 

"Quizás entre los muchos jóvenes, entre los muchos chicos y chicas que hay aquí alguno tiene el deseo de hacerse misionero. ¡Que se lance, es muy bonito esto! Llevar el Evangelio de Jesús. Que sea valiente”.

 

Si los apóstoles se hubieran quedado allí, en el Cenáculo, en vez de salir a predicar el Evangelio, la Iglesia sería sólo la Iglesia de aquel pueblo, de aquella ciudad. Pero todos salieron por el mundo, desde que nació la Iglesia, desde que vino el Espíritu Santo. Y por esto está en actitud de salida”.

Antonella Moccia, conocida modelo, después de haber desfilado muchos años por las pasarelas más famosas, decidió abandonar el mundo de la moda para entrar en un convento. La rubia foto modelo, destacada por su físico y sus grandes ojos azules se entregó al silencio de la oración, a la contemplación y al evangelio de los pobres. Ella ha decidido contar a las jóvenes como ha sido llamada por Dios.

 

Hace algunos años encontré  por casualidad en Roma una simpática Hna de Madre Teresa de Calcuta quien me habló del servicio del Voluntariado para ayudar a los más pobres. Así empezó para  para mí la reflexión  sobre mi vida la que me llevará a entrar en una Comunidad Religiosa. Hoy conservo sentimientos de sincera gratitud hacia quien hizo orientar mi vida  al servicio de los otros y a la oración.

 

 ¿Qué sientes por dentro Rocío? 

 

Pues la verdad es que lo que siento por dentro es algo inexplicable y pienso que sólo quién se siente llamada a entregar su vida al 100%, es capaz de sentirlo. Siento una alegría inmensa de sentirme llamada a este proyecto de vida que Dios tiene para mí, pero también siento la necesidad de seguir dando una respuesta a todo esto y sobre todo comprender que todo lo que siento por dentro, como tú bien dices, es mi motivo y mi porqué.

 

¿Qué es lo más significativo que les queda de este año vivido?  SARA:

 

Siento que es difícil quedarnos con una sola cosa. Ha sido un año lleno de momentos significativos, desde el primer día que llegamos hasta el 7 de octubre que hicimos el paso al postulantado, pasando por todos los momentos vividos con las Hermanas de la Provincia, pero sobre todo con la Comunidad donde vivimos. También nos quedamos con los momentos difíciles que hemos tenido, porque hemos de decir que por supuesto también los hay. Nos quedamos con el paso al postulantado, cuando vímos a casi todas las familia acompañándonos, pero sobre todo porque dabamos un paso más al seguir comprometiéndonos en esta vida a la que Dios nos llama, a veces pensamos que es una locura pero ¡bendita locura!. Estamos felices.

 

¿En qué sienten que han crecido?

 

Hemos crecido en muchas cosas, pero sobre todo en intentar que Dios sea el centro de nuestra vida, en aceptar a todas las personas tal como son, y en ver las cosas positivas de las personas con las que más nos cuesta relacionarnos. También hemos dado un gran salto en conocer más a Don Bosco y sobre todo a Madre Mazzarello, de la que desconocíamos muchas cosas.

 

 

  1. Busca la forma de encontrarte con Él. La oración, los sacramentos y la devoción a la Santísima Virgen son necesarios para el encuentro que quieres.
     
  2. No dudes en dar una respuesta a lo que Él te sugiere. Solo así serás feliz.
     
  3. Entrega gratuitamente cuanto has recibido. Muchos niños y jóvenes esperan que tú les des un consejo, los ayudes a mirar la vida de otra manera y sobre todo los ayudes a encontrarse con Jeús, a conocerlo cada día más y a amarlo con todo el corazón.

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Tu elección vocacional ya estaba en los planes de Dios. Cuando tú todavía estabas en el seno materno, Dios ya te había elegido.


Cuántas veces te haces la sorda y prefieres elegir otras cosas: estudiar, trabajar, ganar dinero, tener comodidades y mil cosas más que no te dan la felicidad ni te hacen disfrutar de la vida que el Señor te ha regalado

"Sed santos como vuestro Padre celestial es Santo" Mt 5, 28

 

El llamado a la santidad es para todos. En el Oratorio de Don Bosco, Domingo Savio decía a sus compañeros: "Nosotros hacemos consistir la santidad en estar siempre alegres" Luego la santidad no es de cosas extraordinarias sino del quehacer de cada día, bien y con responsabilidad.

  • Esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación. San Pablo (1 Tes 4,3; Ef 1,4)
  • La aventura de la santidad comienza con un «sí» a Dios. Juan Pablo II
  • Los santos no son personas que nunca han cometido errores o pecados, sino quienes se arrepienten y se reconcilian. Benedicto XVI
  • Todo cristiano debe ser un verdadero cristiano, un perfecto cristiano. ¿Y cómo se llama la vida perfecta de un cristiano? Se llama “santidad”. Por ello, todo cristiano debe ser santo. Pablo VI
  • La santidad se encuentra en el camino que nos abre cada uno de nuestros días, en que se ofrecen a nosotros, con atractivo desigual, los deberes de nuestra vida cotidiana. San Francisco de Sales
  • Un gran deseo de ser santo, es el primer peldaño para llegar a serlo; y al deseo se ha de unir una firme resolución. San Alfonso María de Ligorio
  • La santidad es accesible a todos y es “el camino mejor de todos que hay que recorrer. Don Pascual Chávez, sdb
  • El verdadero ideal cristiano no es ser feliz, sino ser santo. A.W. Tozer
  • En lugar de desanimarme, me he dicho a mí misma: Dios no puede inspirar deseos irrealizables; por lo tanto, a pesar de mi pequeñez, puedo aspirar a la santidad. Santa Teresita de Lisieux
  • La ciencia de los santos es la voluntad de Dios. Kiko Argüeyo
  • Nosotros hacemos consistir la santidad en estar siempre alegres. Santo Domingo Savio
  • La santidad consiste en la disposición del corazón. Santa Teresa de Lisieux
  • La santidad no es un privilegio para algunos, sino una obligación para todos, "para usted y para mí".  Madre Teresa de Calcuta
  • No eres más santo porque te alaben, ni más vil porque te desprecien. Tomás de Kempis
  • Nunca es demasiado tarde para empezar a hacerse santos. Padre Raniero Cantalamessa.

·        Solo hay una desgracia: no ser santo. Léon Bloy

 

 

 

"Nada puede importar más que encontrar a Dios. Es decir, enamorarse de Él de una manera definitiva y absoluta. Aquello de lo que te enamoras atrapa tu imaginación, y acaba por ir dejando su huella en todo.


Será lo que decida qué es lo que te saca de la cama cada mañana, qué haces con tus atardeceres, en qué empleas tus fines de semana, lo que lees, lo que conoces, lo que rompe tu corazón, y lo que te sobrecoge de alegría y gratitud. ¡Enamórate! ¡Permanece en el amor! Todo será de otra manera”.

 

P. Pedro Arrupe, S.J

 

Me enamoré de Jesús 01.mp3
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Empiezo a caminar de nuevo, Señor , hasta lo más profundo del Misterio. Me atrae, irresistible, la luz de tu horizonte; tu Voz que llama adentro, y ... se hace fuerza de mis sueños. Caminante, Señor... ¡Ser caminante!... ahondando la profundidad donde habite el silencio.

 

Caminante, Señor... ¡Ser caminante!... con equipaje pobre, con voluntad y empeño. Llena Señor, mi alma de caminos y cálzame los pies con tu llamada; tensa con amor el arco de mis pasos y lánzame al país de tus secretos. Llena de entrega  tus manos y amásala en la madeja de mi espera.

 

Pon en mis dedos el bastón de marcha: fiel amigo en mis horas de cansancio... Cruz que levanta mi débil resistencia tras la dura verdad de la calzada. Acabo de beber el agua fresca, aquí junto a tu pozo, y ya mi cantimplora se estremece con sed ardiente... de ausencias nuevas... Llénala de tu paz y tu presencia, ¡que yo pueda saciarme, oh Dios, con ellas!

 

Ponme el manto, y reviste mi silueta con la audacia que brota del desierto. Abre mi ser, Señor, a la sorpresa que se esconde en la aurora de mi senda y en la llama del último destello.

 

Hazme, Señor, sentirme tu  compañero en ruta hacia la fe y la confidencia.

Hazme, Señor, sentirme compañero, hermano de las aves y los vientos, del río, del sol y las estrellas, de los árboles y el tiempo.

 

Hazme, Señor, vivir en compañía: compartiendo palabras, pan y  suelo, comprendiendo la historia de la gente y sintiendo el latido de los pueblos. Caminante, Señor... ¡Ser caminante!... Intentando caminos tierra adentro.

 

Caminante, Señor... ¡Ser caminante!... abriéndome a las sorpresas de tu Palabra, siempre nueva, siempre abierta...

 

El Papa Francisco guarda en su corazón 

La Espiritualidad salesiana



Bergoglio recuerda que el Salesiano Enrique pozzoli lo bautizó el día de navidad


"Si en mi familia se vive hoy seriamente como cristianos, es gracias al Salesiano Enrique Pozzoli…” (Papa Francisco)

Bergoglio habla de "sus recuerdos salesianos", en concreto del año 1949, cuando él tenía 13 años

“La vida del Colegio era un todo, dice Bergoglio. Y describe esa época como que "uno se sumerge en una trama de vida, preparada como para que no hubiera tiempo ocioso".

También habla de la fugacidad con la que pasa este tiempo, sin que uno se dé cuenta. El colegio, para Bergoglio fue un lugar donde se creó en él una conciencia: no sólo moral sino también humana. Un lugar donde aprendió a buscar el sentido a las cosas y a estudiar. Pasados los años se dio cuenta que en aquel año en el internado puso las bases para no tener miedo a sentir y a decirse a sí mismo lo que uno está sintiendo. Aprendió también la piedad, la devoción a la Virgen y el amor por el Papa, así como la pureza”.


“La vida del Colegio era un todo, dice Bergoglio. Y describe esa época como que "uno se sumerge en una trama de vida, preparada como para que no hubiera tiempo ocioso".

También habla de la fugacidad con la que pasa este tiempo, sin que uno se dé cuenta. El colegio, para Bergoglio fue un lugar donde se creó en él una conciencia: no sólo moral sino también humana. Un lugar donde aprendió a buscar el sentido a las cosas y a estudiar. Pasados los años se dio cuenta que en aquel año en el internado puso las bases para no tener miedo a sentir y a decirse a sí mismo lo que uno está sintiendo. Aprendió también la piedad, la devoción a la Virgen y el amor por el Papa, así como la pureza”.


A los jóvenes:

La fantasía- me permito la palabra- ¡la fantasía del Espíritu Santo es infinita, pero también muy concreta! Entonces les quiero decir que no tengan miedo de dar pasos definitivos, no tengan miedo de darlos… recen y prepárense, pero luego, ¡confíen en que el Señor no los dejará solos!... Él los sostendrá siempre


  1. Me siento llamada a entregarme más a Dios y a los demás?
  2.  Me causa gozo la alternativa de ser toda de Dios?
  3.  La idea de ser religiosa aparece con regularidad en mi corazón y en mi mente, especialmente en momentos de oración?
  4. Me causa más satisfacción servir en las cosas  de Dios, por muy pequeñas que sean, que los éxitos profesionales?
  5. Siento grandes deseos de estar con el Señor en oración y de crecer en una profunda comunión con Él?
  6. Tengo un celo muy grande porque todos conozcan el amor de Dios y vivan su Palabra?
  7. No me detienen los sacrificios que envuelva seguir la Voluntad de Dios?
  8.  Estoy dispuesta a dejar todo, familia, trabajo, relaciones, etc.. por el amor de Dios y su plan para mi vida?
  9. Me atrae la vida en comunidad, el hecho de compartir mi vida, la espiritualidad, el apostolado con otras hermanas?
  10. Tienes la percepción interior que pronto tendrás que hacer una decisión importante en tu vida?
  11. Siento deseos de conocer la Voluntad de Dios para mi vida y de responder a ella?
  12. Si has señalado varias de estas preguntas, puede ser que sea indicativo de una posible vocación
  13. No ignores esta señal, más bien trata de profundizar la búsqueda de la voluntad del Señor con una acompañante vocacional

 

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        La Palabra de Dios

“Pasando junto al mar de Galilea vio a Simón y a Andrés, el hermano de Simón, echando las redes en el mar, pues eran pescadores.

Jesús les dijo: “Venid conmigo y os haré pescadores de ombres”. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. A continuación los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon detrás de Ti.”(Del Evangelio según san

Marcos, cap. 1 vv. 16-21)

Reflexión sobre la Palabra

Querida amiga que quieres dar un sentido nuevo a tu vida para ver que quiere

Dios de ti. Si te has fijado en la escena que se desarrolla, están identificados

todos y cada uno de los discípulos: quiénes son, a qué se dedican y a qué familia

pertenecen. El fondo de estas explicaciones, al fin y al cabo, es para decirnos

que Jesús llama a quien quiere, como quiere, donde quiere y cuando quiere

Que nos conoce hasta lo más profundo de nuestro corazón y que no se fija en

apariencia externas.

Quién pensaría que Simón sería la piedra donde el Señor quiere fundar su Iglesia.

Otro detalle son los verbos. Todos son de movimiento. Y esto ¿Por qué? El autor

a través de estos verbos quiere simbolizar que Jesús nunca para, siempre se

 mueve. Y se mueve aun en nuestros días. Se mueve en tu vida para decirte:

“Ven y sígueme”.

Hasta qué punto estarías dispuesta a seguir la llamada de Jesús.

Pero para ello, ¿lo escuchas cada día en medio de tantas cosas?

           Por último, los discípulos INMEDIATAMENTE se levantan y siguen a Jesús,

dejándolo todo: trabajo y familia, el futuro que ellos tenían pensado.

¿Lo dejarías todo por seguir a Jesús? Dejar, nunca es perder, sino ganar aún más.

Al paso de Jesús.mp3
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Tanto en el Nuevo como en el Antiguo Testamento, descubrimos que en el origen de cada vocación auténtica está el Señor que elige y que invita a seguirle personalmente. Aunque lo hace de modos muy diversos, lo que está claro es que quien llama es Él.

 

Éste es el sentido más profundo de la palabra vocación, que significa “llamada”. En el Evangelio vemos cómo Cristo pasa junto a personas normales y les llama: “Ven, sígueme”. Invita a seguirle a quienes luego serán discípulos suyos.

 

Fíjate cómo la iniciativa parte de Él, del Maestro, y por eso la “llamada” o “vocación” no es una predisposición natural o una inclinación de la persona solamente, sino ante todo se trata de un don de predilección. Por ello este don de Dios para quienes lo recibimos no responde a méritos especiales, sino que responde a una providencia, a un plan, que siempre ha estado presente en la mente y en el corazón de Dios

 

La llamada es para algo; para hacer algo específico por Él y su Reino, se trata literalmente de cumplir una misión. Dios quiere nuestra colaboración para construir su proyecto de salvación. Por lo tanto, la llamada es a cooperar con Cristo en este mundo para, de esta forma, realizar su redención.


Cada llamada tiene una clave única; es decir, tiene un tipo de contraseña y se desarrolla en un tiempo y en un contexto determinados trazando así una historia personal constituida por momentos determinados y cargados de significado.  

 

 

Será como un hombre que iba a salir de viaje a tierras lejanas; llamó a sus servidores de confianza y les encargó sus bienes A uno le dio cinco talentos; a otro, dos; y a un tercero, uno, según la capacidad de cada uno, y luego se fue. (Mt 25, 14-30)

 

El que es llamado debe tener las cualidades necesarias para ser capaz de responder al Señor, y en un buen discernimiento esto constituye un punto importante para verificar la autenticidad de la vocación. Dios no llama a una persona sin dotarlo de los elementos que le hacen apto para seguir su camino.

 

Dones, habilidades, capacidades personales… son en realidad un regalo que Dios te da por amor, haciéndote capaz de amar de una manera particular, y dándote así la capacidad de responder con la confianza necesaria para hacerlo plenamente.

Es el tercer y último elemento constitutivo de la vocación y representa el don de sí mismo a Dios. Nace de la generosidad y del amor maduro hacia el Señor en un ambiente de libertad interior.

 

Mientras el primer elemento depende totalmente de la Voluntad de Dios y el segundo depende de un don hecho por Dios y de la buena voluntad personal para corresponder a este don, este último aspecto depende, claro, de la gracia de Dios, pero sobre todo de la generosidad personal. El encuentro con “el joven rico” en Mc 10,17 así nos lo confirma.

 

A veces algunas circunstancias pueden influenciar o incluso ser determinantes para tu respuesta, pero recuerda bien que el primer interesado de que tu vida llegue a buen puerto y exactamente a la meta para la que Él te creó con infinito amor… es Dios.

 

De aquí la grandísima esperanza y confianza en Él, ya que es con su ayuda con la que cumpliremos la misión que nos confía. Dios está siempre de nuestra parte. Es el primero en creer y apostar por nosotros. Puedes estar seguro de que te dará todas las gracias que necesitas para responderle con un decidido y alegre “sí”.

 

El Señor no llama a hacer cosas, sino a estar con Él, a ser como Él.

 

Por este motivo una tarea importante en el discernimiento vocacional es conocer a Jesús. Para algunos es la meta deseada después de haber recorrido, a veces, caminos tortuosos y sin salida.

 

Para otros es un don recibido desde siempre sin dificultades especiales ni complicaciones, de forma casi natural.

Para todos debería ser la tarea más importante de la propia vida.

 

En tu corazón como en el de todas las pesonas hay dos cuestiones fundamentales. La primera es sobre la verdad, la segunda sobre la felicidad. Dos preguntas abiertas que, si no encuentran respuesta pueden incluso causar heridas.

 

Pero estas preguntas encuentran la respuesta perfecta en una persona. Jesucristo, en el Evangelio de Jn 1,38 Jesús volviéndose hacia dos jóvenes que le seguían les pregunta: ¿A quién buscáis?”. Al final de este encuentro, en el versículo 41, los dos discípulos dirán:¡Hemos encontrado al Mesías!”.

¿Se escucha bien la voz de Dios? ¿Es como esto que yo siento dentro? ¿Cómo puedo saber si es Él?. Quienes escucharon su llamada, te cuentan cómo fue.

 

Sarah Briemle

Tenía miedo de lo que Dios me podía pedir, hasta que en la primera misa de Benedicto XVI como Papa, le dijo a los jóvenes "No tengáis miedo a Cristo, no quita nada de lo que hace la vida bella y libre". Para mí no fueron palabras. Fue una gracia que Dios me dio en este momento.

 

Valeria

Le dije que sí a Dios en el Centro Estudiantil, fue como un noviazgo. Cuando me consagré ya estaba enamorada de Cristo.

 

Kelly Allen:

"Mi madre lloró muchísimo"

En la oración es donde se resuelve todo, y donde Él llena lo que tú estás buscando para tu corazón. Mi madre lloró muchísimo pero al mismo tiempo me dijeron que, si Dios lo quiere, ellos no podían decir que no. 

 

África Pemán

"Elige, y siéntete elegida"

Encontré a Cristo; poco a poco me di cuenta de qué quería de mí. Cuando lo vi claro, como sabía que lo que quería hacer era lo que Él quisiera, pude decir que sí. Responder a la llamada no se trata tanto de renunciar cuanto de elegir y de sentirse elegido por él. 


Si la vida salesiana es opción para tí, fijate en las cualidades que se requieren para pertenecer a esta familia: alegría, generosidad, gustar del espíritu de familia, querer ser toda de Dios y querer entregarle la vida para estar con los niños, niñas y jóvenes

1.    ¿Quién es Dios para mí y qué lugar ocupa en mi vida?

2.    ¿Qué quiere Dios de mí?

3.    ¿Estoy dispuesta a jugarme la vida por las demás personas?

4.  ¿Siento realmente que el Señor me está llamando a entregarle mi vida para la extensión de su Reino?

5.    ¿Me da miedo darle a Dios una respuesta a la llamada que El me hace? ¿Por qué?

6.    ¿Hasta cuando Dios tendrá que esperar mi respuesta?

7.    ¿Qué es lo que más me cuesta dejar para seguir al Señor Jesús?

8.    Si realmente Dios me está llamando para comprometerme con El  como religiosa, ¿cuál es hoy mi respuesta?

9.    ¿Qué es lo que concretamente me impide seguir al Señor en la vocación (religiosa)?

 

Hay tantos jóvenes que me esperan… un mundo enfermo que necesita

de Dios está esperando mi respuesta…

¿Qué piensas?


 

Ser Misionera  Salesiana es vivir una vida entregada totalmente a Dios como respuesta al amor que Él nos tiene.

Es vivir una vida “a dos” con Jesucristo, una vida de intimidad, de esposos. Es un camino de felicidad para aquella mujer que se deja guiar dócilmente por el Espíritu.

Es vivir en plenitud el don particular y peculiar que Dios nos regala. Todo empieza con una “llamada”, la de Dios, que deja sus “ecos” en nosotras. Ante Su llamada nuestra respuesta es libre.

·    Si sientes que Dios te llama a una vida entregada a Él y a los jóvenes y quieres responderle…

·      Si sientes que es Jesús el que va dando sentido pleno a tu vida y que las “cosas” del mundo no te dejan sino “vacío” y “sinsentido”…

 

·       Si sientes que tu corazón quiere abrir sus fronteras a todo el mundo, para amar a todas las personas, más allá de razas, condición social, lugares, etc. sabiendo que se empieza por amar hasta el extremo a las personas más cercanas…

 

·      Si dentro hay “algo” que te quema y te hace gritar “Jesús” y anunciar su Buena Noticia a todos aquellos que no le conocen, o le conocen poco,…

 

·        Si eres capaz de comprometer tu vida y de entregarlo todo por un ideal, el Reino, más aún, por una persona, Jesús, más allá de lo que cueste, de los sacrificios que conlleve…

 

·      Si estas dispuesta a decirle con tu vida al mundo entero que hay otra forma de vida comunitaria cimentada en el amor, la fraternidad, la fidelidad, la justicia, la paz, el perdón, la vida de familia… donde el “otro” es importante y por ello te importa lo que le pase.

 

·         Si quieres ayudar a las niños y jóvenes a ser felices, ayudándolas a crecer humana y también cristianamente, descubriendo su camino en la vida.

 

·      Si quieres vivir con libertad de espíritu como Jesús, viviendo la realidad a la luz de  Dios, con gran confianza y abandono en Él pues todo es don suyo.

 

Si descubrir a Dios en tu vida te llena de gozo por tanto bien recibido y te surge como respuesta una entrega generosa, entonces puedes ser una salesiana misionera.

 

 

Sin duda lo que más caracteriza el largo proceso que llamamos madurar es la toma de decisiones, tener que optar. 


El tiempo pasa, no se detiene. Y las decisiones van creciendo en importancia; especialmente porque comprometen el futuro: estudios, trabajo, vivir como pienso y para ello pensar cómo vivir. Y van surgiendo los dilemas: Si no lo intento ahora, ¿cuándo?; tú acaba la carrera y después haces lo que quieras dicen tus papás; sólo se vive una vez; no dejes pasar tu oportunidad; este sí que se va convirtiendo en un momento crítico, las decisiones que tomemos ¿estarán destinadas a dejarnos tranquilos, a contentar a los que están a nuestro lado, o a dar salida a nuestras convicciones más profundas?.

 

Piensa que no se puede servir a dos señores. No optar, querer mantener todas las puertas abiertas, significa no profundizar en ninguna. Siempre habrá una excusa para no comprometerse del todo, para no asumir las consecuencias de los compromisos.


Si es cierto que elegir es cerrar opciones, también es cierto que optar significa abrirnos a un nuevo mundo de posibilidades. Nos da miedo perder, pero no podemos olvidar que cuando optamos delante de nosotros se abre un nuevo horizonte que nos espera. Pero que nos espera enteros, no divididos, .Elegir, optar, no es sencillo pero o te anticipas, o te llevan. O tomas tú las decisiones (y asumes las consecuencias), o te dejas llevar por otras personas y aunque te quedará algún consuelo siempre podrás echar la culpa a otros de lo que te pasa, no vivirás la experiencia profunda de ejercer la libertad.

 

¡Cuántos jóvenes no poseen la verdad, y arrastran su existencia sin un «para qué»!;  ¡Cuántos, quizá después de vanas y extenuantes búsquedas, desilusionados y amargados se han abandonado, y se abandonan todavía en la desesperación!


¡Y cuántos han logrado encontrar la verdad después de angustiosos años llenos de interrogantes y experiencias tristes! Pensad, por ejemplo, en el dramático itinerario de San Agustín, para llegar a la luz de la verdad y a la paz de la inocencia reconquistada.


¡Y qué suspiro lanzó cuando, finalmente, alcanzó la luz! Y exclama con nostalgia: «¡Qué tarde te amé! » iPensad en la fatiga que tuvo que pasar el célebre ardenal Newman para llegar, con la fuerza de la lógica, al catolicismo! ¡Qué larga y dolorosa agonía espiritual!


Es verdaderamente impresionante saber que poseemos la verdad. Él os ha elegido, de modo misterioso, pero leal, para haceros con Él como Él, salvadores; Quiere transformaros en Él. Cristo os llama de verdad. Su llamada es exigente porque os invita a dejaros «pescar» por Él completamente, de modo que vuestra existencia se contemple bajo una luz diversa Tratad de vivir sólo para Él.


Hay un modo maravilloso de realizar el amor en la vida: se trata de la vocación de seguir a Cristo en la virginidad por amor del reino de los cielos. Pido a cada uno de vosotras que se interrogue seriamente sobre si Dios no lo llama. Y a todos los que sospechan tener esta posible vocación personal, les digo: rezad tenazmente para tener la claridad necesaria, pero luego decid un alegre sí.


En efecto, Dios ha pensado en nosotros desde la eternidad y nos ha amado como personas únicas e irrepetibles, llamándonos a cada uno por nuestro nombre, como el Buen Pastor que «a sus ovejas las llama a cada una por su nombre».


…Sed valientes. El mundo necesita testigos, convencidos e intrépidos. No basta discutir, hay que actuar, vivir en gracia, practicar toda la ley moral, alimentad vuestra alma con el cuerpo de Cristo, recibiendo seria y periódicamente el Sacramento de la Penitencia. Servid. Estad disponibles a amar, a socorrer: a ayudar en casa, en el trabajo, en las diversiones, con los cercanos y los alejados.


Meditad también con seriedad y generosidad, si el Señor llama a alguna de vosotras.

¿Cómo es posible esto? Buena pregunta. Nuestra bendita Madre, María de Nazaret hizo la misma pregunta por primera vez ante el extraordinario plan al que Dios la había destinado. Y la respuesta que recibió María de Dios Todopoderoso es la misma que os da a vosotros: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti porque para Dios nada es imposible».

¡Jesús tiene la respuesta a vuestras preguntas y la clave de la historia! En Cristo descubriréis la verdadera grandeza de vuestra propia humanidad.


¡Él sigue llamándoos, Él sigue invitándoos! Sí. Cristo os llama, pero Él os llama de verdad. Su llamada es exigente, porque os invita a dejaros «pescar» completamente por Él, de modo que veréis toda vuestra vida bajo una luz nueva. Es el amigo que dice a sus discípulos: «Ya no os llamo siervos..., sino que os llamo amigos»  demuestra su amistad entregando su vida por nosotros.


La auténtica vida no se encuentra en uno mismo o en las cosas materiales. Se encuentra en otro, en Aquel que ha creado todo lo que de bueno, verdadero y hermoso hay en el mundo. La auténtica vida se encuentra en Dios, y vosotros descubriréis a Dios en la persona de Jesucristo.


Una vocación en la Iglesia, desde el punto de vista humano, comienza con descubrimiento: encontrar la perla de gran valor. Vosotros habéis descubierto a Jesús: su persona, su mensaje, su llamada.


Después del inicial descubrimiento, sobreviene un diálogo en la oración, un diálogo entre Jesús y el que ha sido llamado, un diálogo que va más allá de las palabras y se expresa en el amor.


Ciertas experiencias de entusiasmo religioso que a veces concede el Señor son únicamente gracias iniciales y pasajeras que tienen por objeto empujar hacia una decidida voluntad de conversión caminando con generosidad en fe, esperanza y amor.


La llamada del hombre está primero en Dios: en su mente y en la elección que Dios mismo realiza y que el hombre tiene que leer en su propio corazón. Al percibir con claridad esta vocación que viene de Dios, el hombre experimenta la sensación de su propia insuficiencia. Trata incluso de defenderse ante la responsabilidad de la llamada. Y así, como sin querer, la llamada se convierte en el fruto de un diálogo interior con Dios y es, incluso, hasta a veces como el resultado de una batalla con Él.


Ante las reservas y dificultades que con la razón el hombre opone, Dios aporta el poder de su gracia. Y con el poder de esta gracia consigue el hombre la realización de su llamada.

 

Queridísimos jóvenes: comprendéis que os hablo de cosas muy importantes. Se trata de dedicar la vida entera al servicio de Dios y de la Iglesia, de hacerlo con fe segura, con convicción madura y decisión libre, con generosidad a toda prueba y sin arrepentimiento.


Abrid vuestro corazón al encuentro gozoso con Cristo. Pedid consejo. La Iglesia de Jesús debe continuar su misión en el mundo. Al hablaros de la vocación y al insistiros en seguir este camino, soy yo el humilde y apasionado servidor de aquel amor, que movía a Cristo cuando llamaba a los discípulos a seguirle.


Estad seguros de que si le escuchaseis y le siguieseis os sentiríais llenos de gozo y alegría. Sed generosos, tened valor y recordad su promesa: «mi yugo es suave y mi carga ligera».


Jóvenes: Cristo necesita de vosotros y os llama para ayudar a millones de hermanos vuestros a salvarse. Abrid vuestro corazón a Cristo, a su ley de amor; sin condicionar vuestra disponibilidad, sin miedos a respuestas definitivas, porque el amor y la amistad no tienen ocaso.


Dios llama a quien quiere, por libre iniciativa de su amor. Pero quiere llamar a través de otras personas. Así quiere hacerlo el Señor Jesús. Fue Andrés quien condujo a Jesús a su hermano Pedro. Jesús llamó a Felipe, pero Felipe a Natanael…


No debe existir ningún temor en proponer directamente a una persona joven o menos joven la llamada del Señor. Es un acto de estima y de confianza. Puede ser un momento de luz y de gracia.


Ningún cristiano está exento de su responsabilidad apostólica, ninguno puede ser sustituido en las exigencias de su apostolado personal.¡Ninguna actividad humana puede quedar ajena a vuestra pasión apostólica!.


Son muchos vuestros coetáneos que no conocen a Cristo, o no lo conocen lo suficiente. Por consiguiente, no podéis permanecer callados e indiferentes.


Ciertamente, la mies es mucha, y se necesitan obreros en abundancia. Cristo confía en vosotros y cuenta con vuestra colaboración. Os invito, pues, a renovar vuestro compromiso apostólico. ¡Cristo tiene necesidad de vosotros! Responded a su llamamiento con el valor y el entusiasmo característicos de vuestra edad.


Es fácil ser coherente por un día o algunos días. Difícil e importante es ser coherente toda la vida. Es fácil ser coherente a la hora de la exaltación, difícil serio a la hora de la tribulación. Y sólo puede llamarse fidelidad a una coherencia que dure toda la vida.


Su llamada es una declaración de amor. Vuestra respuesta es entrega, amistad, amor manifestado en la donación de la propia vida, como seguimiento definitivo. Ser fieles a Cristo es amarlo con toda el alma y con todo el corazón de forma que ese amor sea la norma y el motor de todas nuestras acciones.


La fidelidad de Cristo alcanza en la Cruz su máxima y culminante expresión. De ahí que sea imprescindible la renuncia y la mortificación. Sin una ascética exigente y sin una disponibilidad para servirle profundamente enraizada en vuestro corazón, sin el hábito del olvido de sí, sería imposible amar de veras y ocuparse sólo de los intereses de Cristo.


Permitidme que os abra mi corazón para deciros que la principal preocupación ha de ser la fidelidad, la lealtad a la propia vocación, como discípula que quiere seguir al Señor con una entrega total y con una disponibilidad apostólica sin condicionamientos ni fronteras. Sólo a la luz de esta entrega se pueden afrontar los demás problemas.

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Importante periodista deja la BBC para ser religiosa contemplativa

20/10/2014 Martina Purdy era hasta hace unos días una de las más importantes corresponsales de política de la mayor cadena de noticias del Reino Unido, la BBC; sin embargo, tras 25 años como periodista decidió ingresar al convento de las Hermanas de la Adoración, una congregación de religiosas contemplativas. 

 

Busca y lee Jer.1,4-8


Jeremías dijo que no hablaba; que solo balbuceaba.

Trató de esquivar el compromiso diciendo que era solo un niño.

Pero, no logró ir demasiado lejos. Dios conocía su manera de huir.

Ahora que recuerdo aquel simpático Profeta, me doy cuanta que yo hago lo mismo...

Yo también digo que no sirvo, y que es mejor que Dios busque a otra.

Soy igual que Jeremías... pero yo quiero entregarme comoél se entregó.

Quiero seguir al Señor y dejar atrás todos mis temores, mis dudas y mi falta de compromiso.

 

Jesús  llama con una propuesta concreta "Venid conmigo" (Mc 1,7) "Sígueme" (Mc 2,14). Llama a estar con Él, a recorrer su camino y por lo tanto exige una entrega total.

 

Seguirlo a Él y anunciar suReino es el llamado de Jesús. ¿Y cómo anunciar el Reino? Jesús llama para hacer lo que Él hizo, para que se salga del egoísmo, de la vida fácil y tranquila.

 

Anunciar el Reino es tarea de valientes, es morir como el grano de trigo para convertirse en pan para los demás. Es estar dispuesta a dar la vida, porque solo así se manifiesta el Amor.

 

En definitiva es ser como el Maestro que vino a servir y no a ser servido.

La vida ofrece muchos caminos  para hacer el recorrido de la búsqueda de la felicidad. Para algunas personas la felicidad está en tomar el camino de los negocios, de la comunicación, para otras está en el deporte, la moda, el dinero, el estudio etc.


Jesús contnuamente ofrece caminos de realización , de felicidad. a este camino se le llama el del sembrador, el de aquel que riega las semillas del amor por los caminos del mundo sin esperar ver los frutos..


Hecer camino con Jesús, es lanzarse a lo distinto, a lo nuevo. Nunca se sabe que se encuentra pero si se tiene la certeza de para donde se va.


 Jesús continuamente invita a que se le acompañe en su misión por eso a cada momento riega la semilla en el corazón de quien quiere seguirlo

No se puede decir que la Vida Consagrada es fácil, sin problemas ni sacrificios; pero tampoco se puede definir como renuncia, porque no lo es.Como toda vocación, la Vida Consagrada tre consigo renuncias pero es elcción, se funda en el Amor y por eso  es vivida con alegría


Tres son los elementos que constituyen la Vida Consagrada: 


1. La profesión de los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia.


2. La vida comunitaria tratando de imitar a las primeras comunidades cristianas.


3. La misióm apostólica que en nuestro caso es en favor de los niños y jóvenes sobre todo de los más necesitados según el estilo de D. Bosco y M. Mazzarello.


Toda Vida Consagrada es vida de Amor, es una relación de amor con Dios, por la que uno se entrega a Él de manera total y plena, exclusiva y permanente.

D. Bosco y M. Mazzarello fueron dos personas que supieron escuchar al Señor cuando les dijo: "Síganme". También ellos dejaron todo para responder al Maestro.

 

D. Bosco a Ud. ¿cuándo lo llamó el Señor?

 

El inicio de mi vocación lo tuve a los nueve años cuando el Señor me entregó a  Virgen como Maestra para que me enseñara como tenía que entregarme a la juventud con bondad, alegría y mucho Amor.

 

Y tú María Mazzarello ¿cuándo sentiste el llamado del Señor?

 

Lo que me llevó a descubrir mi vocación fue la enfermedad y el Amor que sentía por las niñas más pobres de mi pueblo. En mi corazón escuché el Señor que me pedía dejarlo todo para ayudarle a construir su Reino.

 Cuando las FMA hablamos de vivir en Comunidad, hacemos referencia siempre a vivir en común unidad es decir en comunión, donde cada vocación es querida, respetada   valorada como tal.

 

Para poder trabajar y darse a los demás, debemos primero darnos a quienes viven a nuestro lado. Así lo entendieron D. Bosco y Madre Mazzarello.

 

Por eso crearon Comunidades en las que todas se llaman HERMANAS y comparten un mismo ideal: el de estar juntas para servir juntas a los niños, niñas y jóvenes

·   No es el camino de los conformistas y de los satisfechos con la situación de este mundo; sino de los violentos y rebeldes que aspiran a que su paso por él lo haga un poco mejor. 

· No es el camino de los que regatean y miden sus obligaciones para con Dios y el prójimo; sino de los que siguen voluntariamente a Jesucristo.

·   No es el camino de los egoístas, que sólo miran hacía sí mismos; sino de los generosos que piensan en los pobres de la tierra.

·    No es el camino de los que quieren hacer un favor a Dios; sino de los que corresponden agradecidos a la propuesta que Dios les hace.

·    No es el camino de los desilusionados, aburridos, tristes; sino de quienes sienten el fuego del Evangelio. 

·    No es el camino de los que confían en sus fuerzas; sino de los que se abandonan y apoyan constantemente en Dios.

¿Te gusta la vida pero a veces te sientes insatisfecha?


¿Hay algo que no cuadra en tu quehacer diario?

 

Era joven, sí, tenía 15 años, llenos de vigor, de ganas de hacer, de hacer teatro y modelar, pero algo me hacía diferente de mis compañeros de clase.


Era alegre pero profundizaba demasiado sobre todo; sobre la vida, el amor, el arreglar el mundo... Soñaba con ser una superhéroe, solucionarlo todo: de lo más cotidiano al mundo entero...


No podía, y a veces me hundía en una gran tristeza... juzgaba a mis compañeros ¿porque tanta discoteca con todo lo que había por hacer? En cambio a veces las armaba bien gordas, eso de defender causas me iba.


¿Qué tenía? ¿Quizás locura o adolescencia? Un día no pude más, tenía que vomitar ese sentimiento... fui donde una de las Hermanas del colegio... le dije: ¡soy una desgracia!, calló y me abrazó...

 

Me calmó y de pura casualidad me regalaron un calendario de D. Bosco que acababa de llegar con el correo del día. Como aquella noche no podía dormir, hojeaba el calendario, cuándo una de sus páginas por el reverso decía: Vocación, no; vocación sí. Me sobresalté, lo leí cientos de veces y me di cuenta que aquella era mi grave enfermedad. Me sentí asustada pero aliviada. Ya sabía de qué mal padecía.


Al día siguiente me fui al cole, dispuesta a mostrarlo a mis compañeros. Aún guardo ese calendario que para mí fue el toque de Dios en mi vida, lo que me llevó a entregarme a Él en la Vida religiosa.






De hoy en adelante, la alegría será mi distintivo, el clima en el que me muevo para vivir feliz y poder así escuchar la voz de Dios.



También yo he sido llamada con un nombre propio, con unas cualidades que me enriquecen comopersona, con unas aspiraciones que me impulsan a caminar sin descanso y también con algunas limitaciones que retardan mi marcha;he sentido muchas veces que me ha llamado... cuando mis padres pensaron en mí, ya me habías llamado...

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Para llegar a un buen discernimiento vocacional debo ser muy sincera con Dios, conmigo misma y con quien me ofrece el acompañamiento. Debo esforzarme por conocerme interiormente y me dejaré ayudar por quien considero competente y verdadera ayuda vocacional.

Cuando yo era niña disfrutaba de la infancia. La vida era toda fantasía, donde todo se deslizaba fácilmente en un juego de ilusiones; parecía soñr en un futuro mientras acariciaba mi peluche. Nunca pensé encontrarme con un futuro no lejano donde tendría que hacer una opción de vida.


Hoy...


cuando llego a la juventud, descubro un horizonte maravilloso pero también cargado de dudas, temores e incertidumbres.


Tomar un camino, elegir una carrera, asumir la vida, aceptar un trabajo, formar una familia, afrontar el ambiente universitario... descubrir lo que cuesta la vida, enfrentrse con nuevas ideologías... mantener los principios y valores que he aprendido, guardar mi identidad de toda masificación.

Hoy todo me inquieta, y lo más terrible y que cuestiona es que nadie puede decidir por mí. Este es el momento de la opción... de algo definitivo para mi vida.

El juego es siempre peligroso.  Se puede ganar por un golpe de suerte, pro también se puede perder y se pierde fácilmente cuando los jugadores son inexpertos, imprudentes y ligeros. Con la vida pasa igual, basta que se mueva mal una ficha del juego de la vida para que se pierda la partida.


Muchas jóvenes exclaman con frecuencia: "¡Hay que gozar la vida!" ¡La vida es para gozarla!... Y para ellas "gozar la vida" es bañarse en rumbas y diversiones, dinero y placeres. Son como los Epicúreos que menciona San Pablo: "Comamos y bebamos que mañana moriremos".

Hay muchas jóvenes valientes, generosas, "soñadoras" como D. Bosco que tienen su mirada fija en un ideal y que a pesar de las dificultades o mejor dicho, precisamente por ellas, van dando un rendimiento alto de los talentos de su vida.


Y es que la vida de la joven es así: lucha, trabajo, esfuerzo, entrenamiento. Por eso leemos en San Mateo: "El Reino de los cielos padece violencia y solamente los que se entrenan son capaces de arrebatarlo"


Existen jóvenes que no se resignan a no ser nadie, no quieren ser del montón. Quieren ser algo para la sociedad y para Dios. Por  eso, se señalan metas altas y tratan de ir adelante y hacia arriba para conquistarlas.

Este es uno de los trabajos más dignos y fecundos que puede tener una joven que se realiza.


Se está viviendo una época de múltiples oportunidades y también hay alrededor muchas necesidades sobre todo de nios y jóvenes que gritan su pobreza desesperadamente. 


Niños y jóvenes que recorren las calles en busca de un pedazo de pan o un vestido.

Hay muchos jóvenes que están siendo respuesta al grito de los más necesitados y en ésto encuentran su verdadera realización.


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Siento tu llamada, me seduces Señor, y este don lo acepto con amor. Quieres que sea alguien que anuncie tu Evangelio para quien vive triste y no es feliz. Quiero anunciarte a los niños y los jóvenes con mi modo de vivir, ser testimonio de tu amor, viviendo en fidelidad. No me dejes Señor, vive junto a mí para poder caminar. 

Mira, te propongo algo, y es algo muy sencillo, búscate un momento en el que sólo estés tú, un tiempo en el que seas tú la protagonista. Búscate, encuéntrate, valora... y fíjate, te lo pongo más fácil, hazlo en un momento en el que te sientas tranquila, en el que desees otra cosa que no sea ruido y ajetreo.


Sal en la noche, mira al cielo y cuenta las estrellas... es algo que ya hizo Abraham (Gn 15, 5). Levantar la vista al cielo, es algo más que un simple gesto, es querer hacerlo, es anhelar algo que estás buscando, es contraposición entre quién tiene un corazón capaz de mirar en alto y quién por el contrario permanece con el corazón duro.


Cuando me levanto del sillón para buscar un vaso de agua, no es simplemente porque me gusta, sino porque lo necesito. Pues de igual modo, cuando realmente necesitamos darle otro sentido a nuestra vida... buscamos el modo.


Coge la barca, sí, aquella que no tiene amarras, la que te permite navegar según tu querer, puede ser una barca sobre la mar serena o tal vez sea golpeada contra las rocas, también podría ser una barca a la deriva o en mar abierto... pero de todas formas será una barca en tempestad y bonanza a la vez. Coge el timón de tu vida y escoge rumbo: norte o sur, este u oeste... pero déjate llevar por las olas, ellas te llevarán a tierra.

Sé como el grano de trigo.wma
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¡Hay que ponerse en búsqueda! Dios habla a través de distintos signos, hay que aprender a escucharle, a descifrar su "clave". Uno de los grandes retos en la vida es el de encontrar el lugar al que nos sentimos llamados.

¡Pues claro que no somos súper-héroes!, o al menos no hemos de poner esa excusa, porque a veces por miedo a decir sí, lo hacemos y creemos quedar tranquilos.

Hemos encontrado lo que buscábamos sin necesidad de entregar el currículo vitae a un montón de empresas; porque nuestra vida, nuestro camino es de sobra conocido por Dios, ya estamos “fichados” y no es necesario que pongamos cosas bonitas para rellenar el papel, porque es así como Dios nos quiere, tal cual somos.

 

Hemos tropezado con la felicidad, la encontramos... no la dejemos escapar. La vocación es llamada al servicio de la comunidad, a trabajar en la viña, en el mundo. Hay distintas posibilidades, en puestos diferentes. Hay muchas tareas a realizar, ya que cada uno tiene diferentes dones que le han sido dados para poner al servicio de todos (Cfr. Efesios 4, 1-13).

 

¿Cómo? Cada uno tenemos caminos diferentes pero es eso mismo, lo que hace que podamos enriquecernos los unos de los otros. Recuerda que el camino lo hacemos solos, es decir, que nadie decidirá por ti y que has de ser tú la que escriba su propia historia. ¿Cómo?, pues tienes dos posibilidades, o quieres o no quieres, por eso, o bien te decides a coger la pluma o tal vez te conformes con hacer una copia.

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Si quieres conocer la Comunidad Salesiana, comunícate con Sor Carmen Elena Mejía al 3112819316 o al 034 2548148, o escríbele al correo: carmenelena45@gmail.com